Vuelta Ciclista a León

Si correr la Vuelta Ciclista a León ya era un sueño, portar desde la primera etapa y ganar el maillot rojo de las metas volantes se convirtió en un sentimiento indescriptible.

Para empezar, un prólogo nocturno por las calles más céntricas de León, donde disfruté muchísimo. Casi sin darme cuenta me vi inmerso en la primera etapa en linea, disputada entre Benavides de Órbigo y Laguna de Negrillos. Cogí la escapada del día, en la que únicamente contábamos cuatro integrantes, incluido el campeón nacional sub23 y el más combativo de la vuelta. Eso sí, hasta que las fuerzas aguantaron. La buena noticia es que pasé primero por la meta volante situada en Hospital de Órbigo.

Sin mucho tiempo para pensar, me encontraba ya en la segunda etapa en línea, que se disputaría entre Vegacervera, mi pueblo, y Villaverde de la Cuerna. Etapa que recorrió las colladas, lugar donde entreno habitualmente por lo que el terreno era sobradamente conocido. De nuevo, me vuelvo a meter en la escapada del día. Además, pude zafarme en solitario para volver a pasar en primer lugar por la meta volante situada en Villamanin, tras bajar el primer paso montañoso del día y así defender y apuntalar el maillot rojo. Sin duda fue una pasada poder disfrutar en fuga de todos los ánimos de la gente de mi zona que se volcó con la prueba.

Imagen de Kevin Tarek Viñuela en la Vuelta Ciclista a León 2018
Kevin Tarek Viñuela en la Vuelta Ciclista a León 2018

En la tercera etapa entre que se desarrolló entre Bembibre y Molinaseca, las fuerzas ya estaban mermadas. Aunque lo intenté probando la fuga, no pude seguir en el grupo cabecero durante el puerto de Foncebadón, y toco remar en tierra de nadie entre el pelotón y la gran grupeta trasera, haciendo la ultima parte en solitario. Día duro donde tocó sufrir.

La cuarta etapa, considerada como etapa reina con 165km entre San Cristobal de la Polantera y La Baña contaba con varios puertos en la parte final. Luchamos el sprint en la meta volante y después tocó sufrir de nuevo para no no quedarse cortado cuando metían cunetas. En la parte final, simplemente me limité a controlar la carrera para no quedar fuera de control y así coger un poco de aire.

En la quinta y última etapa, en este caso corta y bastante exigente, entre Murias de Paredes y Astorga las fuerzas volvieron a acompañarme, pudiendo llegar en el pelotón cabecero consiguiendo el maillot y acabar el 59 (de los 119 ciclistas), en la clasificación general.

No fue nada fácil. Hubo momentos de mucha agonía y otros en los que gasté muchas fuerzas de más. Pero todo este esfuerzo tuvo su recompensa. He conseguido ser el primer triatleta en la historia que consigue un maillot en una vuelta ciclista por etapas de este calibre.

Por último, quiero agradecer a mi equipo Autronic-Vigues su ayuda y sobre todo, los muchísimos ánimos y cariño que he recibido durante toda la vuelta, especialmente en mi pueblo. ¡Muchas gracias!

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